Los retos tecnológicos en la conservación y difusión del patrimonio cultural

Las nuevas tecnologías y la digitalización juegan un papel esencial en el presente y futuro de la conservación y difusión del patrimonio bibliográfico, cultural y documental.

Esta premisa recibió un apoyo explícito de la Comisión Europea a través de la Declaración de cooperación para promover la digitalización del patrimonio cultural, un documento suscrito en 2019 por 25 estados miembros, Noruega y el Reino Unido.

El objetivo era reconocer la importancia de la digitalización 3D para el presente y futuro patrimonio cultural, además de incidir en la urgente necesidad de potenciar este tipo de herramientas, las políticas de digitalización y conservación y la aplicación de las nuevas tecnologías a lo largo de los diferentes territorios.

La iniciativa derivó en la creación del Grupo de Expertos sobre Patrimonio Cultural Digital y de Europeana, una plataforma online que facilita el acceso a millones de artículos culturales de instituciones de toda Europa, como obras de arte, libros o música, entre muchos otros elementos.

En España, desde los años noventa, diferentes administraciones y entidades han dedicado un importante esfuerzo a la digitalización del patrimonio bibliográfico con resultados desiguales. Aunque existe un conjunto muy importante de colecciones en este formato accesibles en red, otras iniciativas se han perdido por desconocimiento del proceso, problemas de accesibilidad o de calidad.

Por todo ello, el Consejo de Cooperación Bibliotecaria acordó la creación de un Grupo de Trabajo para la elaboración de un borrador de un Plan Nacional de Digitalización del Patrimonio Bibliográfico. Este documento representa un instrumento para establecer una estrategia de digitalización a nivel nacional y una metodología de actuación entre las distintas administraciones titulares de este tipo de bienes.

La estrategia se realizó, además, en la línea de las directrices europeas marcadas en este ámbito y con ejes estratégicos muy definidos: ampliar las colecciones digitales e incrementar su calidad, promover la cooperación nacional e internacional, e impulsar la visibilidad y reutilización de las colecciones digitalizadas respetando los derechos de autor.

La IA, una de las claves

Las nuevas tecnologías permiten mejorar tanto la accesibilidad como la protección del patrimonio cultural, bibliográfico y documental. La inteligencia artificial está llamada a consolidarse como una pata esencial en este tipo de procesos de conservación, además de contar con diversas aplicaciones en ámbitos como la gestión o el control de aforos.

En las bibliotecas, por ejemplo, la IA cuenta con numerosas aplicaciones a partir de la visión artificial, los sistemas de reconocimiento de voz, y el aprendizaje automático (Machine Learning). Esta definición invita a considerar esta tecnología como medio para mejorar la recuperación de recursos, automatizar servicios o potenciar la accesibilidad.

Una iniciativa destacada es el proyecto MarIA, un sistema de modelos de lengua creado en el Barcelona Supercomputing Center–Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS), a partir de los archivos web de la Biblioteca Nacional de España (BNE).


Se trata del primer sistema de inteligencia artificial masivo y experto en comprender y escribir en lengua española, construido a partir del patrimonio documental digital de la Biblioteca Nacional de España.

Por otro lado, se encuentra el proyecto BNElab, un marco y espacio de trabajo para el impulso de la reutilización de los datos y colecciones digitales de la Biblioteca Nacional, que ascienden a 184.000 títulos y a 30 millones de páginas.

Realidad aumentada

La realidad virtual o la realidad aumentada son otras de las principales tecnologías que destacan en las experiencias culturales basadas en la digitalización, con importantes aplicaciones a la hora de interactuar con los propios bienes patrimoniales, recibir información al instante sobre monumentos y obras bibliográficas o recrear espacios en 3D para su visita telemática.

Entidades, como la Biblioteca de Galicia, cuentan con tours virtuales para conocer sus instalaciones sin presentarse físicamente, y los museos están a la vanguardia de la experimentación de estas tecnologías, especialmente en el ámbito de la educación, la difusión cultural y la narrativa interpretativa.

La realidad aumentada permite contemplar exposiciones y obras desde cualquier parte del mundo que, combinada con la inteligencia artificial, lograr mejorar la experiencia del visitante. El uso de herramientas digitales interactivas permite al visitante acercarse a las obras y cuenta con inmensas aplicaciones para conocer el estado de diversos bienes o elementos a lo largo del tiempo a través de un método experiencial.

Este tipo de tecnologías otorgan al visitante un gran valor de didactismo y vivencia experimental en primera persona, al permitir la superposición de realidades alternativas al mundo físico.

Reconstrucción digital

Todas estas aplicaciones tecnológicas están muy ligadas al concepto del ‘Metaverso’, un término que se utiliza para describir visiones de espacios tridimensionales o virtuales y que tiene su origen en la novela de ciencia ficción ‘Snow Crash’.

La realidad virtual y la realidad aumentada tienen aplicaciones prácticas en la cultura

La tecnología de software y hardware ha evolucionado en gran medida desde las primeras experiencias relacionadas con este concepto, como la conocida red social Second Life. Este espacio virtual vivió algunas experiencias de recreación digital del patrimonio, como un proyecto de investigadores gallegos para trasladar una versión de la Torre de Hércules.

La combinación de diversas tecnologías, como el modelado multidimensional, la visión artificial, la IoT (internet de las cosas) y la IA, facilita la elaboración de réplicas virtuales para su visita a través de medios digitales.

Todo ello acompañado de herramientas de realidad aumentada y aplicaciones de uso sencillo para el usuario, que permiten descubrir una nueva forma de conocer y profundizar en monumentos, obras de arte y bienes culturales.